Putas y protagonistas

Putas y protagonistas

Escuchar y poner atención a los relatos de quienes se prostituyen (mujeres, transexuales femeninas u hombres), de las putas, respetar las decisiones de cada persona que opta por el ejercicio de la prostitución, respetar y exigir soluciones para quienes desean abandonarla, exigir que se persiga a las grandes mafias  internacionalmente organizadas y que se dote de derechos humanos a todas las personas que ofrecen sexo a cambio de dinero. Éstas son algunas de las líneas del pensamiento de Hetaira, colectivo en defensa de los derechos de las prostitutas.

Existen organizaciones que ofrecen talleres de “reinserción” (para nosotras sería más cercano a la realidad llamarles de “formación”)  que desgraciadamente cuentan con pocos recursos y que consiguen “ayudar” de forma casi caritativa a quienes desean dejar la prostitución.

Las instituciones tampoco ponen en marcha cursos de formación que posibiliten empleo no basura para los sectores más desprotegidos de la sociedad. Queremos pensar que por parte del Estado (cuerpo judicial y policial) existen todas las herramientas para luchar contra la explotación sexual y laboral
de las personas, y si no lo hacen habrá que demandarlo.

Hetaira opta, desde su fundación hace ya diez años, por defender los derechos de quienes tienen intención de seguir ejerciendo porque creemos que han de poder hacerlo en las mejores condiciones posibles.   Optamos por situarnos del lado de quienes afirman: “Ni víctimas, ni esclavas, nosotras decidimos”, porque todas las personas tenemos capacidad de decisión, absolutamente todas, a pesar de estar condicionadas por múltiples situaciones personales (nivel económico, cultural, las ofertas de empleo…).

Estar cerquita de las trabajadoras del sexo de la zona centro, del polígono de Villaverde y de la Casa de Campo de Madrid, conocer su realidad, estar atentas a sus reivindicaciones, velar por sus intereses, conseguir espacios donde darles voz, organizar manifestaciones, denunciar actuaciones policiales abusivas y redadas indiscriminadas, ofrecer alternativas viables frente al vacío, debatir sobre la diferente situación de hombres y mujeres en nuestra sociedad, elevar juntas nuestra autoestima, compartir nuestras experiencias de vida (y también sexuales) y darnos cuenta de que no somos tan distintas, disgustarnos
con las políticas que no dejan capacidad para sobrevivir y reírnos por la simple alegría de conocernos y reconocernos las unas en las otras. De esta forma de organizarse, de esta forma de reivindicar, creando redes solidarias, sabemos mucho las feministas porque las mujeres pasamos –y seguimos  pasando a día de hoy– por una pelea similar.

Facilitar atención asistencial y asesoramiento jurídico, socio-sanitario o psicológico; promover lazos de solidaridad y apoyo que sirvan para generar  organización; mediar en los conflictos; reforzar su capacidad de negociación con los clientes para conseguir su autonomía y su autoafirmación como mujeres; y
promover la conciencia sobre los derechos de las prostitutas para influir  en las políticas que se planteen a nivel institucional, político o legal son nuestros grandes objetivos.

Hace diez años, cuando comenzamos nuestro viaje, nadábamos sin tablas sólidas sobre las que descansar y mantenernos. Hoy navegamos  sobre una pequeñita embarcación y de vez en cuando hasta somos capaces de darle el rumbo que queremos, aunque el mar ande picado, porque la marcha por la defensa de los derechos de estas mujeres  (y hombres)  ya no hay quien la pare.

Mamen Briz, colaboración periódico Diagonal,  junio de 2005.

“Ni víctimas, ni esclavas, nosotras decidimos”, porque todas las personas tenemos capacidad de decisión

https://www.diagonalperiodico.net/antigua/pdfs08/38diagona8-web.pdf

junio, 2005 |Categories: Artículos de Hetaira|