La alianza entre sindicalistas y prostitutas
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La alianza entre sindicalistas y prostitutas

Mamen Briz, Para la revista Rojo y Negro,
Marzo de 2007. Especial 8 M.

Las mujeres, transexuales femeninas y hombres que ejercen la prostitución nunca lo han tenido fácil. No lo han tenido sencillo para poder ejercer en libertad, en condiciones, sin tener que soportar la dura mirada que “juzga”, que “insulta”, que “discrimina”, que “niega” derechos, que se “apena” de su existencia, que “habla en su nombre”, que pretende “salvarles” como sea, incluso sin su consentimiento.

La prostitución es un asunto complejo y difícil. A mediados de los años 80 comienzan a organizarse a nivel internacional los primeros movimientos en defensa de los derechos de las prostitutas, son grupos mal considerados tanto por la moral sexual dominante como por las asociaciones de mujeres, sindicatos y partidos políticos de cualquier signo político. En Europa, Norteamérica, Latinoamérica y Asia existen experiencias de autoorganización de prostitutas, también existen, desde hace años, experiencias de trabajo conjunto entre sindicalistas y trabajadoras y trabajadores de la industria del sexo.

No podemos extendernos en hacer referencia en este artículo a la necesaria persecución de las mafias que obligan y fuerzan a mujeres a ejercer la prostitución (o el trabajo en el campo o en los talleres textiles) en régimen de semiesclavitud o de coacción o víctimas de la trata de seres humanos (1). Igualmente el Estado tendría que destinar recursos económicos y materiales y alternativas de empleo a los que puedan acogerse voluntariamente aquellas personas que, por los motivos que sea, deciden abandonar el ejercicio de la prostitución. Actualmente, tomar esta decisión significa que tu vida pase a estar en manos de unos recursos sociales que te “obligan” a abandonar la prostitución, a conformarte con una ridícula cantidad mensual para malvivir (no más de 300 euros) y a formar parte de las “mujeres reinsertadas”, dispuestas a ser “buenas chicas” y a decantarse por un empleo “digno, decente y formal”, como por ejemplo ser empleada de hogar o cuidadora de criaturas o personas mayores.

Voy a referirme sin embargo a aquel sector de personas que decidieron ejercer la prostitución y que están reclamando, desde hace años, derechos laborales. Hay quienes se escudan en que son “pocas”, como si las democracias occidentales no estuvieran obligadas a dar cobertura a toda su ciudadanía, incluidas las minorías. Hay quienes optan por ignorarles y exclamar: “¡allá ellas!”. Interesan los discursos de las mujeres que están siendo coaccionadas (aunque en la práctica la posibilidad de conseguir permisos de residencia y estancia se vea ensombrecida por la sospecha de que son “irregulares”, sin papeles y por tanto posibles “expulsadas”). Interesan también los discursos que respaldan la reinserción de aquellas que cansadas de trabajar sin derechos, sin condiciones, desean abandonar la prostitución y se encuentran con supuestas ayudas económicas” que deberían avergonzar a toda la sociedad. No interesan los discursos de las mujeres que han decidido hacer con su cuerpo lo que les da la gana, aquellas que decidieron que la prostitución les ayudaría a planificarse un futuro. Estas son las malas mujeres, las chicas malas, las que mantienen relaciones sexuales con quienes quieren a cambio de dinero, las que no aceptan sumisamente el papel que las sociedades machistas han reservado a las mujeres.

Dice la Secretaria de Políticas para la Igualdad, Soledad Murillo, que “allá ellas”, que como la prostitución no es ilegal pueden seguir ejerciendo. Pueden hacerlo sí, pero sin condiciones laborales básicas,sin derecho a vacaciones, a pensiones, a bajas laborales… sin posibilidades de comprar una vivienda o alquilar una casa o pedir un crédito u obtener la residencia de trabajo (muchas pueden demostrar que son capaces de mantenerse a sí mismas y a sus familias) porque ningún contrato de trabajo les avala ni les avalará. Hay quienes se preguntan inquisidoramente: ¿quiénes son? ¿dónde están?. Cuando tienen la oportunidad de escuchar su voz (cada vez es más sencillo, sólo se trata de tener un poco de interés) niegan que formen parte de la clase trabajadora, les ponen en duda, les cuestionan, les preguntan: “¿a quién representas?” Como siempre la voz de las prostitutas no vale nada, su opinión no interesa, “no saben lo que dicen ni lo que es bueno para ellas” (las feministas sabemos perfectamente cómo actúa el sexismo sobre el pensamiento de las mujeres para desvalorizarnos).

Los sindicatos no están al margen de la polémica, ni dentro de nuestras fronteras ni fuera. Hay fuerzas sindicales que no admiten que las trabajadoras del sexo se acerquen a sus sedes a sindicarse, a recabar su apoyo, a buscar solidaridad. Sin embargo hay ya algunas experiencias de trabajo, de alianzas entre mujeres (feministas y prostitutas en la misma pelea), de alianzas entre sindicalistas y asociaciones de trabajadores de la industria del sexo.

Es el caso del sindicato FNV (2) y la organización El Hilo Rojo (3) en Holanda que desde hace tiempo reivindican el trabajo sexual como trabajo, a pesar de todas las dificultades que supone generar autoorganización entre las prostitutas y acabar con el estigma a que les somete la sociedad.

Otro ejemplo de colaboración se da entre la organización argentina Ammar (4) -que  afirma: “Nos consideramos trabajadoras y así queremos que se nos reconozca” y se autodenomina: “Trabajadoras sexuales argentinas en acción por sus derechos”- y el sindicato Central de Trabajadores Argentinos (CTA) (5).

O el de la organización alemana Hydra e.V. -que promueve desde hace ya 20 años la equiparación jurídica de la prostitución con otros empleos- y el sindicato alemán Verdi, preocupado por respaldar a las prostitutas en sus demandas laborales pero alejado de la realidad de la prostitución y que celebró en diciembre de 2006 un encuentro en Berlín entre sindicalistas y organizaciones de prostitutas para dilucidar propuestas de colaboración a nivel europeo. O el de la Unión Internacional de Trabajadores del Sexo (IUSW) (8) con la ex prostituta Ana Lopes a la cabeza y el sindicato inglés GMB.

Durante la conferencia europea de trabajadoras de la industria del sexo (9) que tuvo lugar en Bruselas en 2005 se repetían algunas reivindicaciones comunes a todos los países: “Derecho a fundar y a afiliarnos a asociaciones profesionales y sindicatos”. Las organizaciones de prostitutas reclaman: “Para mejorar nuestras condiciones laborales es importante que gocemos de la posibilidad de organizarnos y defender nuestros derechos. Exhortamos a los sindicatos a que nos ayuden a organizarnos y a luchar por unas condiciones de trabajo justas”.

Ahora, los sindicatos tendrán que optar entre brindarse a trabajar “junto a” y “con quienes” ejercen la prostitución por propia decisión o cerrar las puertas del sindicato a las prostitutas que se autodenominan, con orgullo, “trabajadoras del sexo”. En nuestro país, CC.OO. exige derechos de ciudadanía para quienes ejercen, UGT se declara abolicionista (aunque carece de propuestas concretas dirigidas a quienes ejercen). Hetaira de Madrid siempre contó con el apoyo, el aprecio y la solidaridad de CGT, sobre todo desde su Secretaría de la Mujer, aún sabiendo que la apuesta era difícil y el debate en las organizaciones complejo. Todo nuestro agradecimiento.

(1) Esperemos que la nueva ley que está a punto de tramitar el Gobierno acabe con la hipocresía que nos lleva a denunciar la “explotación sexual” a la que se somete a muchas mujeres para después conculcar todos sus derechos y grabarles con una cámara de televisión que difundirá la redada por toda Europa (a la vista de sus familias) y más tarde “expulsarles” y “deportarles” a sus países de origen con el estigma de haber sido “putas”. La nefasta ley de testigos protegidos que existe actualmente ofrece muy pocas posibilidades para denunciar y recibir protección  estatal.
(2) La Federatie Nederlandse Vakbeweging (FNV) representa a 14 sindicatos, que juntos tienen 1.200.000 miembros. Cuenta con un grupo de trabajo dedicado al trabajo forzado en cualquier sector. Más información en http://www.fnv.nl/.
(3) The Rode Draad: http://www.rodedraad.nl/.
(4) Ammar: http://www.ammar.org.ar/.
(5) Central de Trabajadores Argentinos (CTA): http://www.cta.org.ar/.
(6) Hydra: http://www.hydra-ev.org/.
(7) Verdi: http://www.verdi.de/.
(8) Internacional Union of Sex Workers (IUSW): http://www.iusw.org/.
(9) Más información y manifiesto completo en castellano en la página web del Comité Internacional por los Derechos de las Trabajadoras del Sexo en Europa (International Committee on the Rights of Sex Workers in Europe, ICRSE):  www.sexworkeurope.org.

marzo, 2007 |Categories: Artículos de Hetaira|