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Hetaira con las trabajadoras del sexo y con OTRAS

Desde el Colectivo Hetaira queremos expresar nuestro total apoyo y solidaridad con el  sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales OTRAS, frente a la decisión del gobierno de ilegalizarlo, ante la campaña de difamación que están sufriendo y como resulta do de la máxima que nos ha acompañado siempre: la lucha por sus derechos, mejora de sus condiciones y el favorecimiento de la autoorganización de las personas que ejercen el trabajo sexual en España.

OTRAS

OTRAS fue constituido, de acuerdo a la legalidad vigente y cumpliendo todos sus requisitos formales, el pasado 4 de agosto, fecha en la que se publicó en el BOE. El trámite que ha iniciado el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad para impugnarlo atenta contra el derecho a sindicarse recogido en el artículo 28 de nuestra Constitución. La decisión del Gobierno responde no a los principios del derecho, la ética o varios feminismos, sino a una ideología política que ha decretado que una parte de la ciudadanía no merece disfrutar de derechos constitucionales fundamentales.

OTRAS está conformada por trabajadoras y trabajadores del sexo, algunas ya organizadas en asociaciones pro-derechos; unas trabajan captando a sus clientes en la calle, otras de forma autónoma en pisos y hoteles… Y viven y trabajan en ciudades diferentes, aunque su sede está ubicada en Barcelona. Juntas deciden dar un paso más para organizarse sindicalmente y pelear por sus derechos laborales. No son las únicas, pues durante el mes de julio se constituyó una sección sindical en Intersindical Alternativa de Cataluña (IAC) bajo las siglas USTS.

Un estudio publicado por la Alianza Global Contra la Trata de Mujeres (GAATW) a principios de año y basado en la investigación en siete países, incluyendo España, demuestra que la organización entre las trabajadoras sexuales tiene un efecto de empoderamiento y esto reduce el riesgo de explotación y trata. La autoorganización  fortalece a las trabajadoras del sexo tanto individual como colectivamente y mejora su capacidad para responder ante situaciones de violencia y abuso. La autoorganización es crucial para mitigar el aislamiento y el estigma que impregna las vidas de las trabajadoras del sexo.

En sus declaraciones, el Gobierno además ha difundido información falsa sosteniendo que la prostitución no es legal en España. Al contrario, con el Código Penal en la mano, recordamos que prostituirse de manera independiente siendo mayor de 18 años es perfectamente legal en este Estado, aunque quienes lo hacen no tengan derechos que les amparen, reconozcan y protejan: de ahí la necesidad de un sindicato. Afirmaciones de este tipo redundan en la autopercepción de muchas trabajadoras como delincuentes, algo que favorece su indefensión y vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva.

Manifestamos la necesidad de centrar el debate en las condiciones de vulneración de derechos humanos que sufren las prostitutas en nuestro país. Desde hace más de dos años, las mujeres que ejercen en la calle están siendo multadas de manera reiterada a través de la Ley de Seguridad Ciudadana, frecuentemente a partir del artículo de  ‘desobediencia a la autoridad’  y dando lugar a abusos policiales que desde 2015 denunciamos.

Mientras, las personas que ejercen en relación de dependencia en clubes y pisos no cuentan con ningún tipo de protección laboral estando frecuentemente expuestas a la explotación laboral y la vulneración de derechos humanos, sin disponer de ninguna herramienta para denunciarlo precisamente porque no se reconoce la relación laboral. En sentido general, las personas que ejercen el trabajo sexual ven vulnerados sus derechos sociales y civiles, como el acceso a una vivienda y a los servicios de salud.

Reiteramos que feminista sería aquel gobierno que no se olvida de ninguna mujer, porque nadie vive mejor sin derechos.

La prostitución es una actividad no reconocida, pero que se refleja en las cifras del PIB. Además, desde hace años, existe la posibilidad de darse de alta como autónoma en la sección Servicios Personales Especiales dentro de la Clasificación Nacional de Actividades económicas (CNAE). Por tanto, ya existe un reconocimiento explícito de que la prostitución es trabajo, algo que también han reconocido diferentes tribunales desde la sentencia de 2001 por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

El culmen de esta situación tan perversa como paradójica lo constituye el hecho de que desde 2004 la asociación de empresarios de clubes de alterne ANELA esté inscrita en la Dirección General del Trabajo. Mientras asistimos a una campaña de difamación, hostigamiento y castigo hacia las trabajadoras, los empresarios no solo disponen de una asociación que recoja sus intereses, sino que disfrutan de licencias  concedidas por los mismos partidos políticos que persiguen a nuestras compañeras.

En la misma línea discursiva que busca echar balones fuera, se vincula prostitución con trata mientras los derechos de las víctimas siguen sin estar garantizados: asilo político, permiso de residencia y trabajo e indemnización. Recientemente han comenzado a visibilizarse casos en nuestro país de las dimensiones de la trata laboral, infrarrepresentada y apenas detectada como denuncia el último informe del Consejo de Europa. Trata que persiste gracias a la colaboración táctica entre control migratorio, la necesidad de mano de obra muy barata (por ejemplo en la agricultura), la Ley de Extranjería y las deportaciones en caliente.

Por último, instamos a la población en general y al movimiento feminista en particular a  no secundar la campaña de difamación que busca vincular a OTRAS con el  proxenetismo. Campaña que se lleva a cabo sin pruebas, porque, como bien sabemos,  una vez insinuado, el estigma hace el resto. Esta es otra más de las campañas de difamación que desde hace años sufre el movimiento por los derechos de las trabajadoras del sexo. Una mentira que pretende convertirse en verdad a base de repetirse una y otra vez. Una forma malintencionada y cobarde de intentar desprestigiar los argumentos cargados de coherencia que las trabajadoras defienden para mejorar sus condiciones de vida. Muchas preferimos seguir practicando un feminismo basado en la solidaridad entre mujeres, en escuchar, en reconocernos en las otras, especialmente en aquellas que son sistemáticamente discriminadas por haber decidido ejercer la prostitución y enfrentarse a toda la sociedad que las criminaliza, culpabiliza y las representa como las “malas mujeres”.

Colectivo Hetaira

Madrid, 4 de septiembre de 2018

septiembre, 2018 |Categories: Comunicados de Prensa, Publicaciones|